El Programa de Acceso a la Educación Superior (PACE) ULS, en su afán de brindar apoyo a los y las estudiantes, pertenecientes a la medida gubernamental, hemos diseñado este último artículo psicoeducativo a modo de reflexión.

Sin duda, la actual pandemia que se vive en Chile y el mundo ha traído múltiples consecuencias, entre las que podemos mencionar como áreas más afectadas, la salud, el trabajo y la educación. Este último sector considera distintas realidades como la de los docentes y la de los estudiantes, quienes han tenido que lidiar con las caídas de internet, los encierros o el no poder ver a algunos de sus seres queridos, pero ¿es todo tan malo? ¿Hay, por lo menos, una cosa buena que se pueda destacar?

Cierto es que esta situación no estaba en los planes de los y las estudiantes, que las expectativas que tenían sobre el año educacional eran muy distintas a lo que realmente vivieron; mucho esperaban volver a una sala de clases, mientras que otros tendrían su primer día, conocerían a sus compañeros, pero la situación que se vivió fue otra. Sin embargo, aunque no se tuvo la compañía física de amigos, amigas, compañeros o compañeras, ellos estuvieron a solo una llamada telefónica, una conferencia por Zoom o un mensaje de WhatsApp.

La tecnología ha jugado un papel muy importante en este contexto, ayudando a enfrentar cada circunstancia nueva. Nos obligó como sociedad a aprender a utilizar ciertas plataformas para reuniones como Zoom o Meet, pero también a mejorar los conocimientos sobre aplicaciones o páginas web y tenido la oportunidad de aprender más sobre la variedad de herramientas digitales en la red. Esto no ha sido solo a nivel de comunicación, sino también de trabajo, pues se ha aprendido a editar documentos simultáneamente, a crear carpetas en drive para guardar archivos, a realizar evaluaciones online, ocupar programas online para la realización de trabajos como Photoshop o Adobe Ilustrator, lo que, definitivamente, nutre los conocimientos y fomenta el aprendizaje. Además, para luchar contra el estrés, se desarrollaron conocidas y lúdicas plataformas como Among Us o Ludo, aportando entretención y atenuando los efectos psicológicos negativos de la pandemia.

Es muy claro que las tecnologías han sido un gran aporte en distintas áreas, pero hablemos del factor humano. Debido a la coyuntura, los confinamientos y las medidas sanitarias, las personas que nos rodeaban en el día a día ya no pueden estar cerca de nosotros de la misma forma que antes.

Entre las medidas más importantes para combatir esta pandemia se encuentran el distanciamiento social y las cuarentenas, lo que nos ha impedido ver a nuestras amistades y círculos sociales o académicos. Pero, la presencia no siempre es física, pues la realidad actual nos ha enseñado que, dependiendo de los recursos de cada persona, esta puede estar cerca de sus seres queridos por medio de una llamada o un chat, permitiendo que, muchas veces, no nos sintiéramos solos, atenuando el peso del encierro. Aquellas personas que se encuentran lejos están cerca de igual manera, y que están para nosotros, nos envían un mensaje de ánimo y una llamada de distancia.

Hemos aprendido a valorar a las personas, a apreciar la cercanía y el apoyo a descubrir formas nuevas de reunirnos. Nos dimos cuenta de que, pese a las circunstancias, no estamos solos o solas, siempre hay alguien que nos acompaña lo veamos o no, por lo que no podemos olvidar nunca que, aunque las situaciones no sean las más agradables, no las viviremos en soledad.

La pandemia ha traído consigo un sinfín de cosas negativas, eso es innegable, pero también ha resaltado cosas positivas, aspectos que, por diversas razones, no veíamos o no valorábamos. Sin duda, ha sido un año difícil, lleno de dificultades, desafíos y distintas emociones, un año diferente, han sido meses de incertidumbre, pero se ha salido adelante, superado cada obstáculo, hemos sido resilientes, superamos los encierros y los desafíos universitarios, llegamos a fin de año y ya nos preparamos para un nuevo año que, esperemos, sea distinto.

A pesar de todo, hemos sido fuertes, luchamos y aprendimos de esto, aprendimos que siempre hay alguien acompañándonos de alguna forma y por, sobre todo, que lo malo siempre pasa. La invitación es a no rendirse jamás, a seguir de pie, a seguir adelante porque hemos demostrado que somos capaces de hacerlo.

 

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